No es una lona de pintor: es una manta de sofá con el dibujo marcado para que lo pintes tú. Muchas miden unos 150 x 125 cm y traen su propio juego de rotuladores.
El truco para pintar en tela es extenderla bien sobre una superficie plana. Las zonas grandes quedan más uniformes con pasadas cortas y sin apretar demasiado.
Muchos dibujos son de trazo blanco sobre fondo negro, que pintados recuerdan a una vidriera. Mira el dibujo entero antes de elegir: de eso depende cuánto tiempo te llevará.
Lo que la diferencia de la pintura textil es el lavado. La tinta al agua, según el fabricante, se va en un lavado normal, así que el mismo dibujo se puede pintar de nuevo. La etiqueta manda en temperatura y secado.
Si prefieres que el dibujo se quede, los rotuladores para tela permanentes hacen lo contrario. Cada marca de rotulador indica si hay que fijar su tinta y cómo, así que conviene leer el envase.
Dos trucos sencillos. Guarda los rotuladores bien tapados entre sesión y sesión. Y prueba cada color en una esquina antes de usarlo en una zona grande.
Es un plan de manualidades sin pinceles ni botes de pintura. Y como sigue siendo una manta, también sirve de regalo para quien disfruta de las manualidades.